Tengo un marco en el que debe caber
todo lo que yo quiera dar a entender;
tengo una clepsidra quebrada adentro,
y todo el tiempo me invadió el cuerpo.
Debo tomar esos retazos
y acomodarlos bien en este marco.
Quiero que usted se olvide de todo,
que le basten mis delirios para irse,
para agarrar la maleta
y embarcar a otro planeta.
Las palabras bellas y confortantes
son un arma de dos filos.
¿Qué viene después del hechizo?
Al llegar al límite
no se puede ir más que al otro lado.
Y si era malo, cada vez menos malo;
y si era bueno, cada vez menos bueno,
el hechizo, el engaño, el artificio,
el placer que puede estar escondido,
en forma de palabras,
en forma de asuntos y certezas,
en forma de ilusiones y vidas,
vidas que no significan nada
y son como si pintaras en un lienzo en blanco.
Porque no hace falta tomarse en serio
esto que sin embargo es muy grave.
Y de ahí viene un miedo ridículo
A la soledad, a la vejez, al infarto, al hambre.
Quizá llegó el momento de reírnos del absurdo,
sólo hasta donde lo permita la fuerza.
He leído poemas que hablan de ríos,
ríos plúmbeos de riberas rojas,
donde se ahogan personas,
y hace falta repetirlo,
ni un árbol en toda esa zona,
sólo un río cruzando tierra roja,
un río gris y yo, observándome,
tratando de cruzar el río,
sintiéndome a larga distancia
cómo pierdo tracción
en las piedras resbaladizas;
y el agua es más profunda de lo que pensé,
y la corriente es más fuerte también,
y me sumerjo en un último juego.
miércoles, 4 de agosto de 2010
lunes, 2 de agosto de 2010
Escrito
Desde mi tortura constante observo el mundo. Hay una figura femenina que se contonea con agilidad, y su sonrisa se clava en mi corazón cual saeta. Se le puede ver contenta y lozana, y, no conforme con ello, decide proclamar que se siente como en el cielo. Y yo pienso: “en algún tiempo tuve la esperanza de alcanzar su dicha, y así unirme con ella. Ahora estoy resignado a no alcanzarla, porque veo que me hundo sin tregua. Pero la esperanza que no puede morir es aquella de que ella, súbitamente, venga a unirse conmigo en la desgracia. La realidad me ha enseñado que ese tipo de esperanzas son las menos descabelladas.”
De todos los animales que hay en la tierra, el último que hubiera elegido ser, soy yo. Soy tan tonto que necesito palabras para pensar. En muchos animales también encontramos vanidades diabólicas: a los osos les gusta mirar desde la atalaya; tentado por el diablo el león forma su harem. Pero casi siempre se enfadan por mujeres. Lo bueno de los animales es que el más débil pronto muere. En los humanos existen varias formas de alargar la agonía. ¿Qué hace un buitre planeando a diez mil metros de altura? Está meditando sin palabras. Ya sació su estómago, no tiene ningún compromiso y decide levantar el vuelo. Llega al confín del cielo y piensa en los buitres que ya no planean cerca de él. Se pregunta sin necesidad de palabras: “¿A dónde fueron?” y lanza en las alturas un graznido agudo y plañidero, muy parecido al sonido de la gaita fúnebre, sólo que nunca oído humano podrá escuchar eso. ¡Qué lástima que muera un animal tan libre y fabuloso! Pero algo me dice que alguien acostumbrado a tales alturas no tendrá mucho problema en llevar su alma al sitio correcto. Tal vez ya ubicaron con la vista la luz eterna y los placeres sin castigo, y al morir, seguros, acompañados del graznido de los amigos, regresan a casa, con esa cara que ponen los soldados americanos al volver a la granja.
De todos los animales que hay en la tierra, el último que hubiera elegido ser, soy yo. Soy tan tonto que necesito palabras para pensar. En muchos animales también encontramos vanidades diabólicas: a los osos les gusta mirar desde la atalaya; tentado por el diablo el león forma su harem. Pero casi siempre se enfadan por mujeres. Lo bueno de los animales es que el más débil pronto muere. En los humanos existen varias formas de alargar la agonía. ¿Qué hace un buitre planeando a diez mil metros de altura? Está meditando sin palabras. Ya sació su estómago, no tiene ningún compromiso y decide levantar el vuelo. Llega al confín del cielo y piensa en los buitres que ya no planean cerca de él. Se pregunta sin necesidad de palabras: “¿A dónde fueron?” y lanza en las alturas un graznido agudo y plañidero, muy parecido al sonido de la gaita fúnebre, sólo que nunca oído humano podrá escuchar eso. ¡Qué lástima que muera un animal tan libre y fabuloso! Pero algo me dice que alguien acostumbrado a tales alturas no tendrá mucho problema en llevar su alma al sitio correcto. Tal vez ya ubicaron con la vista la luz eterna y los placeres sin castigo, y al morir, seguros, acompañados del graznido de los amigos, regresan a casa, con esa cara que ponen los soldados americanos al volver a la granja.
sábado, 31 de julio de 2010
Carta suicida
Como ya se habrán dado cuenta, estoy muerto, mi cuerpo está colgando del cuello y tengo las cervicales dislocadas y quién sabe qué más. Debo aclarar, antes que nada, que el cuerpo que aquí se ve realmente es el mío y no el de un sosia, ni tampoco es un maniquí o un muñeco de cualquier otra índole, es mi cuerpo y estoy muerto, y lo digo para que no empiecen a especular como con la muerte de Elvis de si estará o no muerto, estoy bien muerto. Ahora, respecto al motivo de mi decisión, debo decir que no es justo que ustedes, mi familia, hayan esperado algo de una persona tan limitada y enclenque como yo. Tal vez para ustedes la vida sea algo divertido por lo que vale la pena luchar y trabajar, pero para mí es simplemente una mierda llena de dolor. Yo no me meto con ustedes, ustedes pueden seguir en lo suyo, disfrutando la vida, pero a mí no me jodan, yo no fui dotado con las cualidades de un ser humano normal, soy de esos que olvidan todo, que siempre tienen sueño y que cuando están haciendo algo que no quieren sienten que pronto se van a desvanecer. Creo que no es difícil comprender que yo no elegí el cuerpo que me tocó y por eso pido que por favor no me maldigan por toda la eternidad considerándome un cobarde. Yo les dije a ustedes, se los dije claramente, yo no nací para trabajar, yo puedo escribir, pero lo que más necesita mi cuerpo es estar dormido, soñando, alejado de la realidad. Ustedes me tomaron por un manipulador holgazán y seguían insistiendo en que mi vida estaba allá afuera, en las oficinas, y miren a lo que me han orillado. No crean que es muy bonito suicidarse, de hecho es una cosa terrible, porque uno se siente culpable de dejar un cuerpo que además de ser muy pesado y tender a la descomposición, es caro en el sentido de que, está bien, por mí me pueden tirar en cualquier lugar, pero ustedes van a querer darme santa sepultura y hacer toda una ceremonia con gaitas, para que quede claro que Miguel está muerto y no anda de parranda, para que nadie vaya andar preguntando después: “¿y miguel?” Y ustedes: “Ah, Miguel, debe andar en el algún río, o tal vez ya en el Océano, no sabemos exactamente”. El punto aquí es si está vivo o muerto el muchacho. Está muerto. La verdad es que me da mucha pena toda esta situación, porque yo realmente quería disfrutar la vida como la gente normal, pero no podía, y creo que es un derecho de todo ser humano el de suicidarse cuando ya no le guste la sazón de las cosas. Yo sólo estoy ejerciendo mi derecho y espero que eso no les cause mucha molestia. Yo he tenido que soportar la molestia de vivir, sólo porque me sentía responsable de darles alegrías a ustedes, de hacerlos sentir orgullosos de mis actos, pero pronto me di cuenta que no podía hacerlo y decidí mandarlos a todos a freír espárragos. Pensé que esto sería suficiente, pero ustedes comenzaron a hacerme la vida más miserable y a presionarme de una manera indignante para que yo dejara de chupar la miel que ustedes producían. No pude soportar eso y ahora estoy aquí, bien muerto, y créanme, bien feliz.
jueves, 29 de julio de 2010
Alargar el suplicio
Para mí las palabras son como prendas de vestir, y así como hay sombreros, zapatos y playeras, hay adjetivos, sustantivos y artículos; y lo que uno tiene que hacer con las palabras es precisamente lo que uno hace con la ropa: tratar de combinarlas de la mejor manera posible, para así poder lucirse.
Siempre intento convencerme de que no podré conseguir lo que busco, para que así, cuando vea perdido lo que buscaba, no me ponga tan triste, aunque de hecho eso sólo es un engaño, porque uno sigue buscando lo que quiere sin poder obtenerlo, y es imposible que uno no haga el mayor esfuerzo posible por obtener lo que quiere, porque sería peor, uno nunca se perdonaría no haber hecho el mayor esfuerzo, porque regresaría constantemente el pensamiento de que aquello que buscábamos era realmente posible, cuando en realidad nada de lo que buscamos es posible, porque siempre buscamos cosas imposibles. Aunque claro que esto son sólo palabras.
Buena suerte sería hacer unos trazos al azar y que saliera un Van Gogh
Cuando alguien acepta que su vida es triste, es como si bajara la guardia e invitara a todo el mundo a burlarse de él. Cuando alguien no está contento con lo que es, creo que está bien que se suicide, qué puede importar, de todas formas morirá. Las personas alegres pueden continuar hasta que se les termine la alegría, creo yo. Pero los fuertes necesitan a los débiles para poder darse cuenta que son fuertes.
Mi vida se puede resumir en esa sensación que tengo cuando veo una linda hoja de libreta en blanco y tengo un lápiz en la mano. Por un momento me da la impresión de que haré algo asombroso; comienzo a dibujar y descubro que soy un fiasco; y así hoja tras hoja, hasta terminar la libreta.
Todos sabemos muy bien hacia dónde nos dirigimos. Creo que hemos estado subestimando la locura y el camino corto. Todos saben muy bien que la vida es una tragedia, pero creo que nuestro estúpido instinto nos hace tomar la vida como un reto. Siempre nos proponemos algo y tratamos de conseguirlo; algunos lo logran, otros no, otros pudiendo haberlo logrado no lo logran por diferentes circunstancias quisquillosas. Utilizamos ese propósito como un pretexto para seguir aquí creyendo que hay un motivo para vivir. En el fondo nadie consigue lo que creía estar consiguiendo al conseguir lo que quería conseguir, es decir la felicidad, porque en el fondo la gente lo que quiere es alargar el suplicio lo más que se pueda.
Creo que los mejores libros son aquellos que tienen frases tan acogedoras como casas danesas en invierno, donde alguien lee un libro junto al fuego. El instinto es vanidoso; siempre busca lo contrario que una mente bien fría. También es verdad que el instinto arrastra con una correa a la razón, y que, de hecho, lo ideal es utilizar la razón para cumplir los caprichos del instinto. Aunque obviamente el hombre inteligente sabe que lo único sensato en este mundo es consultar a la muerte antes de hacer cualquier cosa. Después uno descubre que lo más fascinante es pensar en cuándo tendremos el valor de sumergirnos en el abismo.
La sociedad me ha encerrado en un cuarto. No puede ser, me siento culpable por no trabajar, y cuando siento que hay gente merodeando, me resguardo en mi guarida hasta que pasa el peligro. No quiero que me hagan preguntas. No quiero que me vean con esos ojos. Ellos piensan que simplemente soy un mangante. Pero yo tengo la misión de reconocer y después hacer un reporte claro y revelador acerca de lo que significa ser yo. Y así, cuando me muera dejaré por ahí algunos textos que hablen de mis inquietudes, y ya la humanidad sabrá si los tira, los lee, o se limpia el culo con ellos; a mí, la verdad, eso no me quita el sueño.
Siempre intento convencerme de que no podré conseguir lo que busco, para que así, cuando vea perdido lo que buscaba, no me ponga tan triste, aunque de hecho eso sólo es un engaño, porque uno sigue buscando lo que quiere sin poder obtenerlo, y es imposible que uno no haga el mayor esfuerzo posible por obtener lo que quiere, porque sería peor, uno nunca se perdonaría no haber hecho el mayor esfuerzo, porque regresaría constantemente el pensamiento de que aquello que buscábamos era realmente posible, cuando en realidad nada de lo que buscamos es posible, porque siempre buscamos cosas imposibles. Aunque claro que esto son sólo palabras.
Buena suerte sería hacer unos trazos al azar y que saliera un Van Gogh
Cuando alguien acepta que su vida es triste, es como si bajara la guardia e invitara a todo el mundo a burlarse de él. Cuando alguien no está contento con lo que es, creo que está bien que se suicide, qué puede importar, de todas formas morirá. Las personas alegres pueden continuar hasta que se les termine la alegría, creo yo. Pero los fuertes necesitan a los débiles para poder darse cuenta que son fuertes.
Mi vida se puede resumir en esa sensación que tengo cuando veo una linda hoja de libreta en blanco y tengo un lápiz en la mano. Por un momento me da la impresión de que haré algo asombroso; comienzo a dibujar y descubro que soy un fiasco; y así hoja tras hoja, hasta terminar la libreta.
Todos sabemos muy bien hacia dónde nos dirigimos. Creo que hemos estado subestimando la locura y el camino corto. Todos saben muy bien que la vida es una tragedia, pero creo que nuestro estúpido instinto nos hace tomar la vida como un reto. Siempre nos proponemos algo y tratamos de conseguirlo; algunos lo logran, otros no, otros pudiendo haberlo logrado no lo logran por diferentes circunstancias quisquillosas. Utilizamos ese propósito como un pretexto para seguir aquí creyendo que hay un motivo para vivir. En el fondo nadie consigue lo que creía estar consiguiendo al conseguir lo que quería conseguir, es decir la felicidad, porque en el fondo la gente lo que quiere es alargar el suplicio lo más que se pueda.
Creo que los mejores libros son aquellos que tienen frases tan acogedoras como casas danesas en invierno, donde alguien lee un libro junto al fuego. El instinto es vanidoso; siempre busca lo contrario que una mente bien fría. También es verdad que el instinto arrastra con una correa a la razón, y que, de hecho, lo ideal es utilizar la razón para cumplir los caprichos del instinto. Aunque obviamente el hombre inteligente sabe que lo único sensato en este mundo es consultar a la muerte antes de hacer cualquier cosa. Después uno descubre que lo más fascinante es pensar en cuándo tendremos el valor de sumergirnos en el abismo.
La sociedad me ha encerrado en un cuarto. No puede ser, me siento culpable por no trabajar, y cuando siento que hay gente merodeando, me resguardo en mi guarida hasta que pasa el peligro. No quiero que me hagan preguntas. No quiero que me vean con esos ojos. Ellos piensan que simplemente soy un mangante. Pero yo tengo la misión de reconocer y después hacer un reporte claro y revelador acerca de lo que significa ser yo. Y así, cuando me muera dejaré por ahí algunos textos que hablen de mis inquietudes, y ya la humanidad sabrá si los tira, los lee, o se limpia el culo con ellos; a mí, la verdad, eso no me quita el sueño.
martes, 27 de julio de 2010
Conmovedor
El tiempo, lacayo del libro, tiene su manera de irnos llevando, a veces por la mañana lo olvidamos, con la primera inquisición del día, la primera demanda, alguna pregunta que espera palabras concretas de uno, pero uno todavía está en la frontera de la vigilia y el sueño, pero uno reúne todas las fuerzas y logra articular un monosílabo y aquí vamos una vez más, un día más, no se sabe exactamente para qué, podría ser solamente curiosidad. Esas cosas ya estaban escritas, todo lo que sucede es porque ya estaba gestándose desde hace tantos años que podríamos dibujar una rueda, y entonces tendríamos prohibido decir que algo sucedió en el pasado, digamos que es una rueda y de esa rueda se desprende otra rueda superpuesta, como en las letras de los cholos, y así hasta el infinito, he ahí la razón del deja vu. El sol ya estaba en su punto de destellos reparadores, así que salí a por la crema y el pan para los chilaquiles y fui viendo las nubes que ya engordaban para la noche, querían dar un show de luces, y la señora, anciana, de la tienda lo sabía y fijaba sus ojos con principios de catarata en aquellas nubes, anhelante de una tormenta que se la llevara a otro mundo, para empezar de nuevo, como un cachorrito. Le compré lo que buscaba y volví a casa y comimos deliciosamente y prendí la tele y vi que la gente se estaba muriendo de balazos, y yo seguía comiendo mi postre, unos chocolates americanos que mamá tenía guardados para una ocasión especial, tal vez una guerra nuclear. Es muy importante saber qué clase de provisiones son aptas para los refugios en caso de guerra nuclear: básicamente alimentos enlatados. Como en esa película en que ponían el tiempo que deseaban estar dentro del refugio y no se abría la puerta hasta que pasaba el tiempo, qué estupidez, pero bueno, algo así podría pasar, pero con un hervidero de ratas adentro comiéndose a los humanos, por andar creyendo que es mejor meterse en un refugio subterráneo antes que ver una guerra nuclear y ser lo último que se vea, es decir morir en ella. Generalmente me gustan sólo las cosas que yo conozco pero ustedes no. En el supermercado un hijo de Caín intentó meterse furtivamente a la fila, justo delante de mí; se lo impedí con un elegante envión. Soñé que una vampira me quería morder; recé un padre nuestro y la ahuyenté. Es bueno cuando uno no se siente menos que los demás, es bueno saber que uno es sólo una pieza que se mueve por las órdenes supremas de una cosa glaciar, una cosa que no se pone a pensar ni tiene un trono, y esto tiene que quedar muy claro. Aquí abajo se está bien, con las pesadillas, los dolores y los sobresaltos nocturnos, se está perfectamente bien, con cáncer, en un suplicio, se está perfectamente bien, por que todo pasa, todo pasa y eso es algo muy bonito y reconfortante, es como un fuego en la chimenea, y uno con calcetines lanudos ahí, fumando la pipa, así es, eso es el pasar del tiempo, la certeza de no ser absolutamente nada, cuando uno deja de tener otra aspiración que la de sentir todos los tormentos posibles, el aburrimiento y los dolores punzantes de la putrefacción en vida, cuando uno se pone a escribir toda esta mierda sin importar si le gustará o no a alguien, eso es estar con la pierna tirante frente al fuego de la chimenea, con los calcetines lanudos puestos y fumando la pipa, en total tranquilidad. Y después uno busca los aplausos, y no debería, pero ya sabemos cómo es esto, es una total contradicción. A veces pienso que a la gente le gusta leer y no entender nada, casi me tiene sin cuidado el hecho de que lo que escribo sea digerible, aunque me encantaría que a alguien lo conmoviera al grado de las lágrimas. Me gusta que suene inocente, como si un niño pequeñito dijera algo con sencillez. Me gusta llorar con las mentiras que se cuentan con naturalidad. Me gusta llevar una vida de ermitaño, pero sin trabajar, buscar el momento exacto para agarrar un libro y echar a volar la imaginación, y eso siempre pasa cuando mi mente encuentra uno de esos raros descansos, porque por lo general mi mente está aturdida con ella misma, como si hubiera una baja presión ahí dentro, un sistema de baja presión con abundantes precipitaciones. Entonces en esas condiciones se paralizan las actividades, y me pongo como un idiota tirado en la cama viendo los rayos de sol que se filtran por los árboles y la persiana y entran a mi cuarto.
domingo, 25 de julio de 2010
Baudelaire
Dejó de llover cuando yo quería
No podía ser mejor el día
Qué alegría
¿Por qué todo lo que digo es poesía?
Y los árboles sonríen tras la lluvia
Y todos saben que ahí no sabe bien
Y sin embargo detesto la vida
Precisamente por el hecho de que amo esas pequeñas cosas
Esos cielos medio nublados
Y esa tu sonrisa con clavos
Alguien dejó de usar la cabeza para escribir
Y empezó a hacerlo con la nariz
Con el olfato
Sin duda un día sombrío
La gente estuvo aterradoramente feliz
Iban sonriendo y yo también
Pobres de nosotros me digo
No puede ser que todo esto termine
Precisamente mañana por la mañana
Cuando todos salgan a laborar
Habrá terminado
Y los poemas y canciones y pinturas
Hay que conocerlos
Hay que hablar de eso
Propiamente
Como conocedor
Para poder seguir
El problema es cuando ya no hallas qué decir
Con talle de explorador y descubridor
Y de fundador y de conquistador
Con un paraguas en la mano
Dirigiendo las huestes entre camiones
Por allá
No, por acá
Camión a la vista
Mi paraguas siempre fue una espada
El problema es andar con este cuerpo a cuestas
Football is the way to understand the next step
I’m not coming to you to find the way I said
My love I know you are a simple face but
Come on may I say have you listen to the voice
The voice of the narrator saying esoteric things
You have to learn from does little pickle things
Let’s do it in the bathroom while the movie is happening
Lets do it in the bathroom while they learn
I don’t want to learn from a movie nor a book
I want to do it with football
I want to break through life landscapes and make it
In heavens with football players
Para ese tiempo ya estaba yo usando a mis amigos para arrojarles toda la basura de mi cerebro, la mayor cantidad posible, para así poder salir de este mundo a gusto. Me gusta decir las cosas que pasaron ayer como en un tiempo muy lejano, porque le da una atmósfera agradable a la narración. Cada vez que abría la boca en esa temporada era para decir un proverbio o algo por el estilo, algo que me justificaba, algo que me dejaba por una extraña razón más tranquilo. Seguramente era el hecho de tener cerca unos oídos y una memoria que pudiera recordar en días venideros los prodigios lingüísticos que de mi boca salían. Quizás frases sabias envueltas en una sábana de estupidez. Siempre he pensado que el sabio tiende a parecer idiota. De hecho una persona que parece sabia no puede ser realmente sabia, porque la afectación en el discurso quiere decir que la persona cree saber algo, cuando todos sabemos perfectamente que nadie sabe nada, y es por eso que el verdadero sabio es un idiota incoherente. Entonces yo decía mis frases, mis enseñanzas, dejaba un legado, porque sabía perfectamente que el fin estaba cerca, siempre está cerca, siempre estamos a contrarreloj, tratando de dejar algo bueno a la humanidad, quizás un par de frases ingeniosas, alguna buena metáfora, algo que dé escalofríos, algo más sombrío que la mirada de Baudelaire.
No podía ser mejor el día
Qué alegría
¿Por qué todo lo que digo es poesía?
Y los árboles sonríen tras la lluvia
Y todos saben que ahí no sabe bien
Y sin embargo detesto la vida
Precisamente por el hecho de que amo esas pequeñas cosas
Esos cielos medio nublados
Y esa tu sonrisa con clavos
Alguien dejó de usar la cabeza para escribir
Y empezó a hacerlo con la nariz
Con el olfato
Sin duda un día sombrío
La gente estuvo aterradoramente feliz
Iban sonriendo y yo también
Pobres de nosotros me digo
No puede ser que todo esto termine
Precisamente mañana por la mañana
Cuando todos salgan a laborar
Habrá terminado
Y los poemas y canciones y pinturas
Hay que conocerlos
Hay que hablar de eso
Propiamente
Como conocedor
Para poder seguir
El problema es cuando ya no hallas qué decir
Con talle de explorador y descubridor
Y de fundador y de conquistador
Con un paraguas en la mano
Dirigiendo las huestes entre camiones
Por allá
No, por acá
Camión a la vista
Mi paraguas siempre fue una espada
El problema es andar con este cuerpo a cuestas
Football is the way to understand the next step
I’m not coming to you to find the way I said
My love I know you are a simple face but
Come on may I say have you listen to the voice
The voice of the narrator saying esoteric things
You have to learn from does little pickle things
Let’s do it in the bathroom while the movie is happening
Lets do it in the bathroom while they learn
I don’t want to learn from a movie nor a book
I want to do it with football
I want to break through life landscapes and make it
In heavens with football players
Para ese tiempo ya estaba yo usando a mis amigos para arrojarles toda la basura de mi cerebro, la mayor cantidad posible, para así poder salir de este mundo a gusto. Me gusta decir las cosas que pasaron ayer como en un tiempo muy lejano, porque le da una atmósfera agradable a la narración. Cada vez que abría la boca en esa temporada era para decir un proverbio o algo por el estilo, algo que me justificaba, algo que me dejaba por una extraña razón más tranquilo. Seguramente era el hecho de tener cerca unos oídos y una memoria que pudiera recordar en días venideros los prodigios lingüísticos que de mi boca salían. Quizás frases sabias envueltas en una sábana de estupidez. Siempre he pensado que el sabio tiende a parecer idiota. De hecho una persona que parece sabia no puede ser realmente sabia, porque la afectación en el discurso quiere decir que la persona cree saber algo, cuando todos sabemos perfectamente que nadie sabe nada, y es por eso que el verdadero sabio es un idiota incoherente. Entonces yo decía mis frases, mis enseñanzas, dejaba un legado, porque sabía perfectamente que el fin estaba cerca, siempre está cerca, siempre estamos a contrarreloj, tratando de dejar algo bueno a la humanidad, quizás un par de frases ingeniosas, alguna buena metáfora, algo que dé escalofríos, algo más sombrío que la mirada de Baudelaire.
viernes, 23 de julio de 2010
Una mente que se desvanece
Sólo para terminar minándote
Te reconfortas con mi saliva
Y encuentras un pretexto para
Tomarme de la mano y salir
En una estación regular y deslucida
Cual una horda procelosa de gatos
Llenos de cagada y orín
Se lo conté a tu hermana
Y se mostró de acuerdo en que
Te torciera el pescuezo después
De lo que me hiciste con los pies
Ni siquiera lavados con esmero
Y me puse a tocar la guitarra
Y le puse una letra destripadora
Casi no me gusta hablar
Menos cantar
Porque siempre me arrepiento
No me gusta tampoco tomar partido
En nada
Tampoco entiendo por qué
He
De defender
Mi punto
Así que dejé que las cosas fueran así
Que tú siempre ganaras
O que tú siempre creyeras que ganabas
Yo esperaba la muerte
Como mi única esperanza
Ya no había razón para continuar con esa farsa
Me puse a ver mi vanidad y orgullo de antes
Admito que me dio pena
Pero ahora solo veo el movimiento
Todos buscando ganarse la vida
Como si fuera una cosa muy bonita
Y si es preciso derramar sangre
No se escatiman esfuerzos
Y yo incluido
Pero ahora sólo lo hago por miedo
Puedo matar a una persona sin remordimiento
Porque estoy justificado
Hay una manera de ser genial en los versos
Yo creo que será mejor relajar el cuerpo
Olvidarse de esas rimas y métricas
Y decir cualquier cosa
Que en esta vida todo es mierda
Que en esta vida no hay memoria que se salve
Para qué intentar ser sublimes
Está bien para los que nacieron con el don
Pero yo no tengo el don y también quiero
Ser poeta
Qué pedo
Tampoco creo en lo que digo
Y pienso que no hay diferencia
En cuestión de letras
Hay letras vendibles y no vendibles
Pero al final todos se mueren
Es tan ridículo ser un humano
Me da asco ser lo que soy
Y sin embargo me aferro como caracol
Está bien
Puedo decir que vivo por curiosidad
Me gusta revolcarme en la mierda
Puedo llevarlo hasta los extremos del hastío
No sabía lo que hacía cuando discutía
Tal vez sólo mataba un rato de mi día
Aunque no niego que me apasioné
Con la dialéctica en su momento
Y me sentí ganador y perdedor
Es decir estúpido
De cualquier manera estúpido
Ganador o perdedor
Te reconfortas con mi saliva
Y encuentras un pretexto para
Tomarme de la mano y salir
En una estación regular y deslucida
Cual una horda procelosa de gatos
Llenos de cagada y orín
Se lo conté a tu hermana
Y se mostró de acuerdo en que
Te torciera el pescuezo después
De lo que me hiciste con los pies
Ni siquiera lavados con esmero
Y me puse a tocar la guitarra
Y le puse una letra destripadora
Casi no me gusta hablar
Menos cantar
Porque siempre me arrepiento
No me gusta tampoco tomar partido
En nada
Tampoco entiendo por qué
He
De defender
Mi punto
Así que dejé que las cosas fueran así
Que tú siempre ganaras
O que tú siempre creyeras que ganabas
Yo esperaba la muerte
Como mi única esperanza
Ya no había razón para continuar con esa farsa
Me puse a ver mi vanidad y orgullo de antes
Admito que me dio pena
Pero ahora solo veo el movimiento
Todos buscando ganarse la vida
Como si fuera una cosa muy bonita
Y si es preciso derramar sangre
No se escatiman esfuerzos
Y yo incluido
Pero ahora sólo lo hago por miedo
Puedo matar a una persona sin remordimiento
Porque estoy justificado
Hay una manera de ser genial en los versos
Yo creo que será mejor relajar el cuerpo
Olvidarse de esas rimas y métricas
Y decir cualquier cosa
Que en esta vida todo es mierda
Que en esta vida no hay memoria que se salve
Para qué intentar ser sublimes
Está bien para los que nacieron con el don
Pero yo no tengo el don y también quiero
Ser poeta
Qué pedo
Tampoco creo en lo que digo
Y pienso que no hay diferencia
En cuestión de letras
Hay letras vendibles y no vendibles
Pero al final todos se mueren
Es tan ridículo ser un humano
Me da asco ser lo que soy
Y sin embargo me aferro como caracol
Está bien
Puedo decir que vivo por curiosidad
Me gusta revolcarme en la mierda
Puedo llevarlo hasta los extremos del hastío
No sabía lo que hacía cuando discutía
Tal vez sólo mataba un rato de mi día
Aunque no niego que me apasioné
Con la dialéctica en su momento
Y me sentí ganador y perdedor
Es decir estúpido
De cualquier manera estúpido
Ganador o perdedor
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