lunes, 7 de junio de 2010

La imaginación

Ahí va otra imaginación que no pasará en la realidad.
Es la belleza de un perro corriendo entre las hojas secas y las flores caídas. Y todo lo que pierdes de tiempo imaginando cosas que no pasarán estará siempre ahí como un fantasma recordándote el tiempo que perdiste imaginando que podías controlar la situación, pero no, no será así, esas escenas que construyes se disipan y no vuelven nunca más, esos diálogos que haces en tu mente no podrán hacerse porque ahí en el momento, en la hora decisiva, el otro hará una pregunta inesperada y se vendrá abajo tu teatro estúpido. Poco a poco te das cuenta de que cada nueva escena en tu mente es otra cosa que en realidad no pasará, pero sigue trabajando la imaginación y creando nuevos escenarios donde eres un valiente un héroe un ingenioso muchacho opulento y gallardo, con una espada en el tahalí y eso no tiene ningún precio para nadie porque son cosas que están en la mente impresas cual cabezas en piedras de hace muchos años, enterradas en África. Y también está la necesidad de continuar en esto que es escribir, porque la vida real ofrece pocas cosas para un soñador, para un holgazán, para alguien que le consagra la vida a las historias y las imaginaciones y la filosofía y todo eso que igual no es nada, como lo que pasa en una oficina, donde llevan un control de lo que sale y entra en el bolsillo de un señor muy bien vestido. Y no es las nubes ni la gente ni las calles ni los ruidos ni el temor ni la discordia entre dos personas que se han visto demasiado para seguir estando en armonía, porque comienzan las secretas competencias, comienzan a evitar ser un banquito para el otro, y todos suben la guardia y luego nadie sabe por qué. Quizás todos hemos tenido malas experiencias y preferimos estar muy al pendiente de los movimientos de las personas más cercanas y lo demás. Y todo es inútil, porque siempre, siempre nos equivocamos, porque siempre buscamos algo y lo decimos con rodeos y hacemos como que hablamos al aire o como que decimos teorías de la vida, cuando nuestra intención es una muy específica, que tal vez no podamos admitir ni a solas ni acompañados. Nadie vive el momento. El momento es una cosa que siempre está adelante, siempre hay que moverse, hacer, decir, así se nos presenta, vamos, hacemos lo mejor que podemos, esperamos resultados, a veces obtenemos lo que buscamos pero no era lo mejor. Llena de sufrimientos está la vida, llena de aguantar el momento, llena de desconfianzas. Siempre hay algo que atormenta, y todo se trata de distraerse de esos tormentos. No, no intentes distraerte. Sufre, sufre como perro. La vida está llena de pequeñas ocupaciones: limpiar aquí, limpiar allá, hacer la comida, comer la comida, traer dinero, y todas esas cosas ingratas. Pero sufre, sufre como perro, no intentes evadir el miedo. Afronta el miedo, ve hacia el canto angelical de las sirenas, ve con tu amada o con tu amado todo el tiempo para que te destruya el corazón. Llévalo hasta el límite, haz eso que quieres hacer, eso que te llama por lo peligroso y tentador. Deja atrás esas niñerías de la niñez, esas libretitas con dibujitos y esquemitas, y toma el camino sinuoso del amor. Y tal vez, tal vez un día podamos hacer algo desinteresadamente y confiar y cumplir una palabra y volver a ser desgraciados por no haber podido encontrar el secreto de la felicidad. Pero tal vez la ilusión dure algunos años, y esos años puedan servir para afrontar las desgracias del futuro con mayor entereza, con resignación y conformismo. Porque podremos decir: conocí el amor, vencí a la desconfianza, me entregué y fui correspondido y me sentí bien por eso y di mi cariño y recibí más de lo que esperaba y todo eso. Pero nadie podrá decirme que estos años de nuestras vidas representan algo. Nadie podrá considerarse fuera del destino, fuera de algo que lo mueve de aquí para allá, con diferentes artimañas, como esa del instinto de ser mejor y tener una piel que acariciar, una vagina húmeda donde meter la verga. Nadie podrá negar que todos estamos sometidos al destino, sometidos a la naturaleza que nos utiliza para evolucionar, para complicar las cosas, para hacer diferentes cosas, y por eso nos hace un ego y por eso cuando cometemos un error nos sentimos débiles y cuando un acierto fuertes. Y luego estamos ahí tirados en el sillón imaginando cómo haremos para llevar a esa chica a la cama, y pasan escenas diversas en la imaginación, escenas donde con inusitada gracia cortejamos a la dama y la llevamos a nuestro lecho. Pero cada nueva escena que pasa por nuestra imaginación es otra que no sucederá en la realidad, una posibilidad descartada, porque sucederá algo torpe, algo circunstancial, nada especial. Entonces esas palabras que usamos en ciertas escenas imaginarias quedan malditas, dejan de ser elegibles, porque se vuelven cosas prefabricadas, cosas de otro tiempo y ya no sirven. Entonces queremos aplacar la imaginación, pero se resiste, sigue haciendo posibles escenas, y cuando acaban decimos: ahí va una más, una más que jamás sucederá y que tal vez si no hubiera imaginado habría sucedido. Y luego al final, todas estas conclusiones serán polvo, serán nada, serán olvido. Todas estas reflexiones lo mismo.

domingo, 6 de junio de 2010

Cuando la muerte se acerca

Cuando la muerte se acerca
Hay siempre una apuesta
Las palabras dejan de ser
Las frases están al revés
Y a nadie le importa nada

El movimiento es lento
Las piernas flexionadas
Una botella de cerveza en la mano
Como el de la lotería
Y después una mujer maltratada
Un perro comiendo caca
Ganas de salir de este embrollo
Una pistola clandestina
Un desprecio por todo
Incluso esto
Y las chicharras del pleno verano
Haciendo su intervención
Para que te sientas peor
Sofocado, agobiado, desengañado

Las incoherencias dominan la escena
¿Cómo llegó mi verga a tu lengua?
Las frases están todas descompuestas
La sintaxis se la comió un agujero
Rojo, rodeado de pelos
Y todos estamos ya bien muertos

Santiago se sale de bañar
Tiene una toalla rosita en las nalgas
Huele rico porque se enjabonó
Tiene pelos en el pecho
Y un tatuajito en la espalda
Tiene hongos en las patas
Y no le gusta tenerlos
Quisiera que la vida fuera otra cosa
Pero tiene que aceptar lo que tiene
Anda crudo, no sabía lo que hacía
Ayer en la peda
Y ahora le duele todo el cuerpo
Y tiene mucha sed
Y menos dinero
Pobre chico
Pero empieza un nuevo día
Y las esperanzas se renuevan
Quiere ir al cine
Con su vieja
Pero no está muy animoso
Y tiene miedo de quedarse loco
Entonces se queda tiradillo
Viendo el techo
Con las manos en la cara
Y recuerda todas sus mamadas
Y esto ya valió verga

En el cielo están las estrellas
También los planetas
Y otras cosas misteriosas
Que nunca podremos ver
Nosotros estamos aquí anclados
Y abajo hay otras cosas muy chiquitas
Que no podemos ver tampoco
Y tenemos una mente que nos dice
Mucha mierda, y no llegamos a nada
Como en este preciso momento
En que trato de resolver el misterio
Este es un nuevo fracaso en la vida
Pero no te deprimas
Porque es gratis
No te deprimas, la vida es gratis
Te vas como vienes
Y te vienes por ahí
Dentro del cuerpo de un animal espasmódico
En una cosa acuosa y olorosa

Cuando ya se acerca la muerte
Es como si todo fuera perfecto
En medio de un mar de errores
Porque ya no importa nada
Ya no eres tú el que juega
Aprendes a despreciarte
Todo se mira desde el otro lado
El lado podrido y polvoroso de la descomposición
Y esa imagen te acompaña a todos lados
La imagen de tu cuerpo purulento engusanado
Y eso es suficiente para ir por la vida despreocupado

sábado, 5 de junio de 2010

Cuando no se tiene una sola gota de gracia

Cuando no se tiene una sola gota de gracia
Cuando sólo se tiene un nudo en la garganta
Las personas se cepillan los dientes cerca
Y alguien lleva un cobro en la mano
Y una carta que dice gracias por participar
Y el movimiento es triste
Esperas la noche para esperar más
La gente jura tener la solución al problema
Y los escuchas atentamente y no te convences
Cuando no se tiene una sola gota de gracia
Uno puede sentirse mal y no hacer arte
Uno puede sentirse derrotado sin palabras
Uno puede estar al borde del llanto sin guitarra
Las personas con gracia con requintos dicen
Dicen lo que sienten y se alivian así
Pero no sólo los artistas sienten
También habemos desgraciados impotentes
Y así nos vamos igual que todos
Con todo adentro atormentándonos
Cuando no se tiene una sola gota de gracia
Uno prefiere no salir de casa
Y se queda viendo las persianas
Que hacen figuras con el sol inclinado
Y luego piensa en lo que perdió por no tener gracia
Y luego acude al único recurso
La muerte
Y las lágrimas brotan
Y es el mejor momento de su historia
Cuando no se tiene una sola gota de gracia
No hay palabra novedosa que profiera la lengua
No hay comentario picante que florezca
Y una nube anda por ahí sobre la testa
Cuando no se tiene una sola gota de gracia
Uno puede estar ahí como un objeto
Como un mero motivo navideño o patriótico
Quizás como algo todavía más nimio
Cuando uno no tiene una sola gota de gracia
Se aferra a una frase y ya no la suelta
Porque la considera eficaz, porque llama
Porque parece diferente, original
Por primera vez
Y sin embargo hay alguien que tiene todo
Tiene fuerza, tiene temeridad, tiene olvido
Y el que no tiene una sola gota de gracia
Sólo puede tener una cosa: envidia
Y la envidia es su compañera a lo largo
Y a lo ancho, en los sueños y en la vigilia
Una serpiente ladrona en el estómago
Y cuando una persona no tiene gracia
Ya se puede morir tranquilo y nadie lo lamentará
Y cuando una persona es muy buena
Se da a odiar para que al morir nadie entristezca
Antes al contrario, que la alegría se haga manifiesta

jueves, 3 de junio de 2010

Mierda

En realidad no tengo nada que decir, sin embargo estoy aquí. Tendré que decir algo, me siento obligado. No tiene que ser algo bonito, ni algo que dé esperanzas. No tiene que ser la luz de la verdad. Puedo escribir cualquier bodrio. Desde hace tiempo cualquier cosa escrita me parece lo mismo. Se me dificulta mucho darle un valor a las cosas. Quiero estar tranquilo. Haré una escritura tranquila. No buscaré desentrañar ninguna verdad profunda, no haré ninguna paradoja, ni utilizaré palabras difíciles. Estaré aquí, porque es lo mejor que puedo hacer en este momento, no tengo nada más que hacer, mi naturaleza me dice que escriba y yo la complazco y aquí vamos, fluyendo con las letras en la pantalla. No hay nada que temer realmente. Es sólo un instante tras otro, instantes inciertos, que pasan y vienen otros. Ni siquiera el dolor permanece. Cada instante el dolor cambia, algo tiene que cambiar. Luego te alivias, luego otra vez te duele, y así, en constante cambio, y la mente sabe eso, pero no sabe todo, sólo unas cosas que no sirven para nada. Es curioso cómo las palabras tienen dueños en ciertos ámbitos. Hay un grupo, alguien descubre una palabra, la usa, y ya está quemada esa palabra, ya nadie la querrá usar, ya está quemada, ahora hay que buscar nuevas, mejores, más escondidas palabras. Mis palabras, tus palabras, las palabras comienzan a tener dueños, de una manera muy curiosa. Hay un consenso dentro de los grupos de personas, está muy bien establecido, está impuesto, pero nadie nunca ha hablado al respecto. Cada quién sabe qué lugar ocupa, y pasa el tiempo y ocurren cosas, los momentos cambian, las personas cambian, todo cambia, sigue avanzando, la música, la plática, los errores, las burlas, y todo siempre al borde de la muerte. Se vive siempre con la muerte a un lado. Uno no sabe si volverá a ver a una persona cuando se despide de ella, por más sana que se vea. Y sin embargo no es nada nuevo. Pero nadie dice nada nuevo. Conozco gente que tiene 20 años haciendo fiestas todas las semanas con la misma música, siempre las mismas canciones, en el mismo orden, están muertos, no les interesa buscar algo nuevo, están estancados, y luego reflexiono y me doy cuenta que debe tener su encanto hacer lo que ellos hacen, debe sentirse de alguna forma hacer esas fiestas con la misma música, y no creo que haya gran diferencia entre esas vidas en apariencia monótonas y la de alguien que busca aventuras por ahí, si tomamos en cuenta que todo es orgánico, ahora que si nos vamos a terrenos más místicos, quién sabe, porque puede que hayan entrado en un trance o que cada vez descubran diferentes sonidos, diferentes expresiones en los sonidos, diferentes sensaciones, y vayan construyendo una verdad en base a esas canciones, siempre encontrando algo nuevo en lo infinito de una canción que se acaba. Vuelven y vuelven a escuchar las mismas canciones, no se cansan, y hay gente que siempre busca nuevas, y me parece exactamente lo mismo, no creo que una persona pueda valer más que otra, lo que pasa es que simplemente hay naturalezas diferentes, el universo así dispuso las cosas, cualquier queja con el universo. Pero no es así, la gente no lo ve de ese modo, ni siquiera yo lo veo de ese modo, yo pienso cada día diferente, dejo que las palabras cobren algún sentido vago y que se alejen haciendo cabriolas por un sendero arbolado. Como una antigua compañía de artistas. Y también hago mis relaciones de sueños, hechos, palabras, frases, casualidades. Y también creo que soy especial y que se me presentan señales para leer, pero a veces lo dudo, estoy en mi derecho. Además siempre estoy indultado, porque aprendí que todo es circunstancial. Claro que he cometido errores y me arrepiento de mis errores, pero yo no podía cambiar las cosas. El arrepentimiento es parte de lo necesario de todo. Cuando cometí los errores yo pensaba que hacía las cosas de la mejor manera, pero no era así, pero ya no puedo regresar el tiempo y corregir. Aparte qué es una vida perfecta sino una cosa de lo más aburrida y plana. Tengo mis necesidades, como todos, quiero satisfacerlas, intento, busco, pido ayuda, y todo eso y más soy yo y esto es lo que tengo, este instante que ahora es otro y nada más. Un texto de estilo trillado y nada más. Pero estoy en lo mío, es lo que me gusta hacer. Si no hago esto no puedo irme tranquilo a dormir. Tengo que escribir al menos una página y mostrársela a alguien y que me diga que está bonito y siento una leve satisfacción, casi nada, casi insignificante, y tengo que volver a hacerlo, tengo que volverme a sentar aquí y poner letras, y es absurdo, completamente absurdo, y es nocivo, pero no puedo hacer otra cosa, de otra forma estaría en otro lugar, es el destino, de todas formas ya hice lo que hice, ya pasó, ya la cagué, ya qué, de seguro la muerte limpiará la mierda, ella se encarga de limpiar la mierda, es como una criada, y cobra. Un devenir rígido y nosotros en medio, cual gotas de lluvia, cual peces en cardúmenes, cual piedras desgajadas yendo montaña abajo. Y yo pretendo con esto que alguien me dé dinero para irme tranquilo a mi casa a follar y a tomar cerveza y a comer y a sentirme parte de algo. Puedo sentirme parte de algo odiando algo más, odiando junto con alguien a alguien más, odiando a los chilangos, todos juntos los nuevoleoneses odiando a los chilangos, porque se quedan con nuestros impuestos, porque se creen mucho, porque son negros, porque nos mandaron negros, porque queremos expulsar a los negros y cerrar las fronteras y hacer de Nuevo León un país independiente, al que si quieren entrar los mexicanos tendrán que ganarse una visa, etc. Para lo cual podremos poner bombas como los etarras en diferentes puntos de la ciudad de México, un ataque simultáneo y decisivo y enviar una nota: saludos de parte del grupo separatista de Nuevo León. Y después mejorar la raza, para bien de la humanidad, un exterminio de negros retrasados mentales. Pero no, no haré eso, porque no quiero problemas, solo quiero que alguien me pague por esto que es lo único que sé hacer. Pero no tengo demasiadas esperanzas realmente, aunque no me podría explicar jamás por qué si nada tiene sentido y todos usamos palabras algunos se hacen famosos escribiendo y otros no pueden. Hay que agradar, hay que hacer sentir bonito al lector o algo por el estilo. Yo hago lo que sé, lo único que sé hacer y comienzo a desesperarme, porque yo no pedí nacer y todavía me torturan en este mundo, me dicen que no escribo bien, que eso no vende, que debo ponerme a trabajar como esclavo. No es justo, no es justo que yo tenga que luchar por esta mierda, pero estoy luchando, estas palabras me están matando. Quiero levantarme por la mañana y que el almuerzo esté servido, quiero que el piso siempre esté limpio, no enterarme ni cómo ni cuándo lo limpiaron, el baño limpio, todo limpio, mi esposa esperando con una sonrisa, con los brazos abiertos, con ganas de llevarme a un lugar nuevo e interesante, donde podremos divertirnos y después regresar a casa y follar hasta hartarnos y decir cosas sin sentido, expeler las palabras que se faciliten, y ver qué sale y luego seguir así un rato y morir, y eso es todo, esa es mi aspiración, y no sé si cumplirla sea lo más conveniente.

miércoles, 2 de junio de 2010

El problema

Una persona que no tiene casa, no puede follar; y una persona que no folla, no puede ser feliz; y una persona que no es feliz, no puede trabajar bien; y una persona que no trabaja bien, no puede tener una casa; y una persona que no tiene casa, no puede follar. Y este es el círculo destructor de la juventud.

martes, 1 de junio de 2010

Recrutilancha prepitosa

Me puse a lavar los platos, una tarde soporífera de junio, antes prendí el radio en la estación de música clásica y de pronto empecé a pensar en inglés, siempre pienso en inglés, hice una historia en inglés, de un muchacho al que yo le explicaba, como si yo lo hubiera creado, quién era él y cómo había estado el asunto desde su nacimiento, le dije que todo había comenzado con unos besos caleidoscópicos que se dieron sus padres, eran unos besos que por su sonido traían a la mente las imágenes típicas del calidoscopio, de ahí su nombre, después fueron a la cama y follaron tremendamente, el papá se vino como cinco veces y la mamá estaba vuelta loca, y nueve meses después, del vientre de la mamá salió un muchacho, y le dije que él era un muchacho como todos, de esos que juegan y corren en el parque y dicen cosas estúpidas porque todavía no tienen experiencia, le dije que fue creciendo y entró a la universidad a estudiar una cosa que no le gustaba y ahí conoció a una doncella que lo fue envolviendo haciendo que él le propusiera matrimonio a ella y que se consiguiera un trabajo mal remunerado y que no le gustaba, después, una tarde en la que él ya tenía 30 años, resultó que se puso muy pensativo y acabó convencido de que lo suyo era la astronomía, que quería ir a la luna, al espacio, quería ser astronauta, se fue a la NASA, se metió a las clases, pero no lograba aprender, tal vez si hubiera entrado unos siete u ocho años antes su mente hubiera podido comprender lo que se exponía en clase, pero ya estaba su cerebro viejo y cansado y sus ojos también y su estómago ya no digería como en los buenos tiempos, así que pronto lo expulsaron de la escuela por bajas calificaciones, porque en la NASA son muy exigentes, ya que no les gusta despedazar los cohetes que tanto dinero y trabajo les cuestan, así que se fue a su casa otra vez con su esposa, la cual estaba muy decepcionada de él, porque ella le había dicho que siguiera trabajando en lo mismo, que no cumpliera sus sueños, que la vida era eso y nada más, que no buscara otra cosa más que quedarse siempre donde mismo trabajando como máquina hasta que sus huesos se comenzaran a resquebrajar y el patrón se deshiciera vilmente de él, así que se sentó en su sillón todo triste y ensimismado y sus pensamientos patéticos lo llevaron a una idea maravillosa, la idea que todo el mundo estaba esperando, el secreto, el gran secreto que haría posible la fabricación en masa de la máquina del tiempo, entonces la música clásica se alborotó un poco, como si fuera esa la música que mi personaje, mi criatura, estuviera escuchando al momento de su idea, entonces se fue a trabajar a su pequeño taller, que no era otra cosa que un cuchitril con libros viejos y lo de siempre, entonces con unos pedazos de cartón y latas de sardina oxidadas que tenía ahí por si cualquier ofrecido se armó la máquina del tiempo, entonces de un momento a otro se volvió la sensación del mundo, el más famoso y exitoso, el más aclamado y también envidiado, pero él se alimentaba de esa envidia, le gustaba la envidia, era su cosa favorita, entonces la música una vez más se ajustó al tono maquiavélico que adquiría la historia, con el señor este vendiendo máquinas del tiempo por doquier, haciéndose poderoso, y luego no sé cómo volvió a ese sillón y su esposa ya no estaba tan decepcionada de él sino que estaba sorprendida y hasta un poco resentida por no haber confiado en su marido, porque en el fondo cuando una persona te dice no busques tus sueños es porque no quiere que los cumplas, ya que si los cumples ellos habrán quedado como malos consejeros y nadie quiere ser malo en nada, así que así estuvo la cosa, la señora en la cocina, una cocina enorme, ya no la de antes que era pequeña y sucia, y el señor en un salón inmenso que tenía en medio el sillón donde había tenido la idea y nada más, un salón de 20X20 para el sillón, en agradecimiento a que la comodidad de ese sillón le había llevado a la gloria, entonces el señor puso la radio y otra vez estaba la música, la que yo escuchaba mientras pensaba esta historia en inglés, y ahí estaba la música, y fue ahí cuando él comenzó a escuchar mi historia, cuando por fin comprendió que yo lo creé una tarde calurosa de junio mientras lavaba los platos y escuchaba una música sublime en la estación de música clásica. Olvidé decir que yo hablaba inglés porque mi personaje era inglés y para que él me entendiera yo tenía que hablar en inglés. De hecho todas las creaciones son así, personajes creados de la nada en momentos inesperados y luego, un día, todos cobramos conciencia de quiénes somos, quién nos creó, pero todo es una cadena de creaciones que no tiene principio, es como si en nuestro destino ya estuviera marcado un día en el que nos pondríamos a crear a alguien más que tal vez entraría en acción en otro planeta o en otro tiempo, pero con los pensamientos no se sabe, puede que los pensamientos trasciendan planetas y tiempos.

Título atractivo

Ha pasado un tiempo de mi vida con cosas, descalabros, alegrías fugaces, y he buscado, uno tiene que buscar, con palabras, no tenemos otra cosa, he buscado el sentido de la vida, he tratado de salir ileso de aquí, haciendo la tarea, no haciéndola, obedeciendo, desobedeciendo, caminando por avenidas y parques, introduciendo mi pene en panochas y culos, descubriendo nuevos lugares, pero siempre me encuentro con que mi cuerpo es sólo una cosa que se degrada, que la naturaleza nos obliga a desear lo que ella quiere, que todo ya fue dicho de una manera u otra y que no hay nada que hacer en este mundo más que morir. He sentido el escalofrío amplificado de la mañana, después de comer melón, volado en sueños, he tenido temporadas de muchos sueños y de ausencia de sueños, o más bien no recuerdo. He dicho mil veces que la vida no es nada, he sufrido dentro de la nada, me he desesperado, he intentado robar la fórmula, he querido rebelarme contra el destino, pero mi rebeldía era parte del destino. He estado completamente derrotado en rincones insospechados de la desdicha y el tormento. Me he vuelto loco, alucinando, ansiando, sabiéndome que represento absolutamente nada y sin embargo me muevo como pez fuera del agua, intentando no sé qué. Mis momentos de felicidad representan una fracción lamentable de mi vida. Me he odiado hasta el cansancio por ser lo que simplemente me tocó. Me he resignado, he aceptado lo que soy, pero pronto olvido todo, vuelvo a sentirme tonto, vuelvo a intentar ser mejor, vuelvo a enfrascarme en tareas estúpidas para saber más, sabiendo que no tiene caso, sólo para impresionar, sólo para hacer reír a los demás, para sacar la novedad, para no quedarme atrás, para entretenerme con los conocimientos, las palabras. He leído libros de filosofía de los que ahora no recuerdo un solo concepto. He desperdiciado mi vida, como todos. He buscado la respuesta en todos lados, en mí mismo sobre todo; no he llegado a nada. He escrito de mil formas, en mil estilos, he utilizado palabras que ya no recuerdo, he perdido miles de neuronas drogándome y leyendo y enfermándome de la gripa. He visto gente que parece contenta y me han dado ganas de estrangularlos, pero no lo he hecho. Trepado paredes y escaleras. Probado miles de sabores, equivocado hasta el cansancio, derrotado sin amparo, masticado chicles, visto atardeceres, sentido vientos fríos y calientes, húmedos y secos, pezones tiesos, por el frío, por el viento, la vergüenza de que se me note el pezón, tocado pies y manos de mujer, besado perros y mujeres, eyaculado dentro y fuera, en el condón y fuera del condón, dormido, despierto, embarrado, pegajoso. He caminado por la calle lleno de fluidos sexuales. He sentido la euforia después de escribir algo que me parecía bonito. He vuelto a leer lo que en un principio me parecía bonito y he dicho: qué mierda. Me he deprimido por eso. Me he convencido de que el universo ya tiene todo el presente el pasado y el futuro en una canica, y que esa canica es y será siempre una canica, aunque cambie, porque todo es y no es al mismo tiempo, todo cambia y no cambia, todo se mueve y no se mueve. He creído que eso era suficiente para justificar mis errores, pero también me he dado cuenta que la naturaleza exige, pide que uno mejore, que uno se acongoje con sus errores, que busque ser perfecto, cuando es imposible. He odiado a la humanidad en conjunto y a los individuos, buscado la respuesta en música, en el pasar del tiempo, en la eternidad, en la idea de que comoquiera todos nos vamos a morir, en el alcohol, en otras cosas, en la conversación, en los sueños, pero todo es sólo una bola de cosas, un engrudo fastidioso que llevo por ahí todo el tiempo. A veces la gente me habla y yo estoy con mi engrudo, me he encariñado con mi engrudo, le he jurado fidelidad, he llegado a creer que vivir con el engrudo es lo mejor, que hay que volverse loco, que no importa, que la vida no es nada, que hay que arriesgar hasta el tope, pero luego me intimido con las cosas que hallo en el engrudo, los terrores que de ahí emergen, y a veces me siento libre escribiendo y a veces copio frases porque es necesario y mis dedos se mueven como mi cerebro les ordena y me asombro y quiero tener un millón de amigos y levantar la voz todos y gritar: ¡chingas a tu madre! Quien quiera que seas ¡chingas a tu madre, puto! Y luego seguir y buscar otra vez, ahora en la mascota, ahora en el parque, en la hierba, en el orgasmo, en el olor de una mujer que no deja más que la impotencia, impotencia que no sé en qué consista, el tormento de saber que se acaba, que la lluvia caerá y tal vez ya no estaremos ahí para verla en su máximo esplendor. Las promesas crípticas de alguien, las insinuaciones, las causas perdidas, las esperanzas, el placer, el sufrimiento, el hombre que busca emociones saqueando tiendas, quebrando, desmadrando, golpeando, desesperado, no sabiendo que hacer, tratando de olvidarse de él mismo, del engrudo. Las prostitutas de la calle que creen que es bonito quedarse con el dinero de los clientes, que se sienten triunfadoras escamoteando dinero y que luego se vuelven viejas y flácidas y el chulo las golpea y las saca a patadas de ahí y terminan metiéndose crack, porque piensan que es lo mejor, porque es lo único que saben hacer, crack y sexo, pero ahora el sexo está destruido, está reventado, ya no aprieta nada, ya no se siente nada, ya no tiene jugo, está seco, jodido, asqueado, quiere perecer, el coño, quiere descansar por fin, ya no quiere más vergas ahí dentro, porque ya fueron demasiadas. Eso es la vida y algo más y lo que falta y lo que se me olvida y lo que he soñado y se me olvida y nada más. Cada partícula del cuerpo, cada palabra que escribo, cada recuerdo, todo, todo eso no tiene nada que ver conmigo, yo odio todo eso, yo no quiero formar parte de esta mierda, yo renuncio, yo quiero ser algo que yo haya decidido ser, quiero ser guapo y no envejecer, quiero tener una verga más grande y quiero tener control sobre todo, no me gusta ser parte de algo, y luego una parte tan insignificante, me siento agobiado por todo lo que me controla, de hecho estas palabras están reguladas, vienen en un programa insensible y desconsiderado. Es como una gran mierda en la que estamos metidos. Dan ganas de olvidarse de todo, de atiborrarse de toda clase de sustancias, pero no es tan sencillo, porque a pesar de todo cuidamos esta vida, como si esperáramos un cambio, una sensación que lo salve todo, unas palabras salvadoras, una mano salvadora, una luz salvadora, un perro que hable. Esperamos lo extraordinario, pero no sucede, porque todo tiene reglas, todo está lleno de reglas, la naturaleza es una regla, sin reglas no ocurre nada, no hay magia, no hay nada, no hay ectoplasma, no hay telepatía, sólo hay gente loca e hipersensibles, paranoicos que proyectan en los demás sus pensamientos más oscuros y aciertan, la mayoría de las veces aciertan. Y luego una trampa gigantesca: el sexo, quizás lo más placentero y decepcionante del mundo, engendra más gente, más derrotas, más confusión, dolor y hastío, y sigue la cosa, el sexo se encarga de hacer que siga la cosa, de que cada vez seamos más, porque nadie puede resistirse al sexo, es lo mejor, lo único, y a la vez es tan insuficiente, tan efímero, tan clásico. Eso del sexo es el viejo truco, la vieja carnada que sigue funcionando, que seguirá funcionando. En los peces funciona perfecto un gusano, una cosilla para que muerdan el anzuelo, en nosotros es el sexo, el sexo es el origen de toda esta mierda, de toda la incertidumbre, de toda la desesperación, de la drogadicción, la inmundicia, la gente en la calle, la degradación de los órganos, el cáncer, el sufrimiento, y el placer, el placer, qué podemos decir del placer, quién ha sentido placer, el placer no existe, lo que existe es esto, el patetismo, el ahogo, el dolor de esta o aquella parte, pero hay que buscar el sexo, el sexo es una pequeña tregua. Y al final qué importa. Al final podemos decir que cualquier cosa es lo mismo, que todo termina en el olvido.